¿Puedo practicar Tai Chi con fibromialgia?

Se desconoce la causa de la fibromialgia y la falta de signos eficientes o de pruebas definitivas ha llevado a algunos médicos a preguntarse si es un problema físico o sicológico.

Los síntomas de la enfermedad incluyen fatiga, dolor corporal y flojera en las articulaciones, músculos y otros tejidos.

Es más frecuente en las mujeres de edad mediana.

Levantarte y empezar a mover el cuerpo puede ser que sea lo último que quieras hacer, pero debes saber que realmente este esfuerzo te ayudará mucho fortalecer tu cuerpo  y sentirte mucho mejor el resto del dia .

Si ticas en la foto de arriba te llevara a un blog donde Mª Ángeles Mestre comenta su experiencia

¿Puedo practicar Tai Chi con fibromialgia?

Respuesta: Si
Para: la práctica continuada de Tai chi te puede ayudar a tener una mayor calidad de vida y bienestar personal, ayuda en el equilibrio y la estabilidad reduciendo la posibilidad de caídas, al asimilar su ejecución damos un paso mas allá y aprendemos a controlar la mente (por algo se le llama meditación en movimiento), las emociones y el cuerpo físico, lo que permite llevar una vida lo más normal posible.
De todas formas: Antes de iniciar cualquier actividad física consulte a su médico e informe a su formador  de Tai Chi de sus enfermedades y las recomendaciones médicas.
Donde: En centros de formación de Tai Chi enfocados  mayoritariamente en obtener beneficios para la salud física, mental y emocional, donde cada practicante, pueda seguir las directrices de su monitor y encuentra una asistencia personalizada.
Cómo: Siendo constante en su práctica, aprendiendo y adaptando los conocimientos que su formador  le enseña en cada momento.

Fuente de la información:
http://www.lanacion.com.ar/1296551-el-tai-chi-brinda-alivio-a-las-personas-con-fibromialgia

Resumen:

NUEVA YORK (AP).- Los ejercicios de tai chi aliviaron los dolores de articulaciones y otros síntomas de fibromialgia en un estudio reducido pero preciso sobre esta antigua forma china de ejercitación. El tai chi combina meditación con movimientos lentos y delicados, respiración profunda y relajación.

Puede mejorar el tono muscular, el equilibrio, el sueño, la coordinación y, según indican algunas evidencias, la fibromialgia.

El estudio dirigido por el doctor Chenchen Wang, de la Facultad de Medicina de la Universidad Tufts en Boston incluyó 66 pacientes de fibromialgia asignados a ejercicios de tai chi o bien a educación para el bienestar y ejercicios de estiramiento dos veces por semana durante 12 semanas.

Los síntomas mejoraron significativamente para el grupo de Tai chi y poco para los demás, según un cuestionario de uso frecuente. Se registraron mejoras en dolor, estado de ánimo, calidad de vida, sueño y capacidad de ejercitación, efectos que se mantenían 24 semanas después del comienzo del estudio. Los resultados se publicaron  en la revista New England Journal of Medicine.

 

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¿Por qué aprender a reír sin motivo?

risoterapia-fuerteventuraHoy en día vemos que muchos de los talleres de Risoterapia se den más como una oferta lúdica o complementaria dentro de diversos eventos, muchos de ellos patrocinados por estamentos públicos, vamos al taller lo pasamos bien y ¿después……? Se queda solo en ¡qué bien lo he pasado!
Es una lástima que no se de un paso más allá y vean la Risoterapia más como una disciplina seria, que practicada dentro de un protocolo, lleva a la persona a prender a reír sin motivo. Únicamente cuando aprendemos a reír sin motivo es cuando nos aporta todos sus beneficios
Cuando se practica la Risoterapia más como una disciplina que como un evento aislado, es cuando realmente aprendemos a reír sin motivo.

¿Qué nos aporta la Risoterapia o el Yoga de la Risa ?

Nos enseña a reír sin motivo, a cultivar una actitud juguetona, y sobretodo reír en los momentos difíciles, su práctica nos lleva a cultivar una actitud mental positiva, y es esta actitud la que nos fortalece, cuando afrontamos los problemas con una actitud positiva, vemos soluciones y actuamos, “no dejamos que la vida nos viva, nosotros vivimos la vida”.
Si aprendemos a reír desde dentro, tú cambias, “Cuando tu ríes, tu cambias, cuando tu cambias todo el mundo cambia en torno a ti” (Dr. Madam Kataria).
Cuando te ríes te sientes bien y vives mejor la vida. Desde un estado de ánimo positivo somos capaces de ver la realidad y asumirla mejor.
Cuando te ríes te sientes más sano. La risa mejora el sistema inmunitario y reduce el nivel de estrés de manera que enfermamos menos a la vez que estamos más preparados para afrontar las enfermedades con más garantía de recuperación.
Cuando te ríes mejora tu vida social. La calidad de nuestra vida depende mucho de que buenas relaciones sociales tengamos.
Cuando te ríes tu espíritu se eleva. Todos sabemos reír cuando las cosas van bien, pero como reírnos en esos momento difíciles de la vida. La risa nos hace cultivar una actitud mental positiva, permitiéndonos afrontar la vida con la risa dibujada en nuestras caras.

¿Quién puede practicar Risoterapia o Yoga de la risa ?

De normal todas las personas, Yoga de la risa se adapta mejor a personas mayores o con dificultades de psicomotricidad.
Hay que tener cuidado especial con personas que sufren de asma , problemas cardiovasculares , respiratorios , hemorroides , depresiones profundas…..
Siempre es conveniente estar informado de la salud de las personas que acuden a los talleres.
En Fuerteventura, Centro Catalia ofrece talleres tanto de Risoterapia como de Yoga de la Risa.
Nuestra monitora es líder internacional de Yoga de la Risa y monitora de Risoterapia.

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Aprende a disfrutar

risoterapia-yoga de la risa

risoterapia-yoga de la risa

Acudir a un taller de Risoterapia es beneficiarse de la experiencia del encuentro con niño_adulto que todos llevamos en nuestro interior.
Ese “niño” que muchas veces nos pide a gritos que lo dejemos disfrutar, ese niño que no necesita chistes para reír, sino desinhibirse y jugar.
En muchos talleres contemplo como muchos adultos sacan al niño y disfrutan, son unas horas de desconexión de los problemas de  adulto y de conexión con el niño_adulto.
Al día siguiente o incluso 3 días más tarde y después de pasados los efectos de las endorfinas…reaparece el adulto castigador y le dice –-“Qué vergüenza cómo te has podido comportar así”–…. y avergonzado vuelve a enterrar al niño _ adulto.

El adulto_castigador solo se permite reír con chistes, comedias o situaciones divertidas,
Mira por dónde. “Es allí donde tenemos que incidir”, no dejar que ese adulto_castigador , educado con normas restrictivas, en donde nos enseñan que jugar y divertirse es cosa de niños, “ahora reírse con chistes y situaciones satíricas eso si son cosa de Adultos” .
Tener sentido del humor no es reírse con chistes, la mayoría de las veces humillantes, o de situaciones peyorativas , tener sentido del humor es mantener siempre una visión positiva y agradable de la vida, compartir y disfrutar de las cosas pequeñas, es tomarnos las cosas muchas veces como niños sin malicia , y sobretodo  aprender a reirse de uno mismo.
Si queremos recuperar la risa de una forma natural e incorporarla a nuestra vida, tendremos que hacer algunos ejercicios previos:
• Anímate y valórate.
• Exponte tus problemas y ríete de ellos después
Aprende a reírte de los problemas cotidianos, la mayoría de las veces son causa de la tristeza, es necesario relativizar la importancia para conseguir la felicidad.
• Escribe en un papel la lista de los problemas sobre los que no tienes ningún control, después átalo a un gran globo y suéltalo, liberándote de ellos de una vez.
• Con un papel y lápices de colores realiza la caricatura de la persona con la que tienes problemas. Ponle a la caricatura un nombre ridículo, contémplalo antes de que se presente la situación conflictiva con ella, de esta forma cuando te encuentres enfrente de ella no te encontraras tan molesto, e incluso es posible que comiences a percibir aspectos agradables en ella.
• Ríete cada día por lo menos tres veces
• Recuerda que agresividad sólo genera agresividad, mientras que simpatía y cordialidad pueden eliminar el sentimiento negativo

Sagrario Monitora risoterapia/lider Yoga de la risa

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Taichi , control del chi


El estilo yang de Tai chi Chuan se caracteriza por su lentitud, regularidad, delicadeza y suavidad y por sus movimientos fluidos, gráciles y armoniosos.
Hay una forma de trabajo más interna, más cercana a lo que muchas escuelas llaman meditación en movimiento.
Esta práctica se realiza intentando alargar los tiempos de inspiración y expiración lo más posible en cada sesión, de esta manera el sistema nervioso se centra en la respiración y la atención se dirige a Dan-tien y de Dan-tien a los músculos que efectúan el movimiento cada vez más lento.
El ejercicio adquiere otra profundidad, con esta práctica se va incrementando la capacidad respiratoria y el equilibrio del sistema nervioso, se incrementa o se mantiene el Chi 氣, trascrito también Qi y que significa aire (fluido que anima la respiración) , de esta forma comenzamos a sentir el chi y a dominarlo.
Cuando termines por dominar tú chi y realices la forma desde Dan-tien entonces disfrutaras de todos los beneficios que proporciona la práctica de Tai chi Chuan .
Hoy tenemos una forma corta llamada “La forma corta de Pekin” .
La forma corta te permite realizarla todos los días y disfrutar durante sus 5 o 6 minutos de ejecución de todos los beneficios de su práctica.
Taichi Fuerteventura Centro Catalia

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Tai chi Fuerteventura

Taichi Fuerteventura forma de Pekin

Taichi Fuerteventura
forma de Pekin

Tai chi Fuerteventura

La práctica del Tai chi Chuan es meditación en movimiento. Se dice que es un arte marcial interno, donde el contrincante es uno mismo.

El Tai chi es una forma de realizar ejercicio muy saludable y aporta beneficios evidentes . Aunque es un ejercicio lento y suave y no es de los que dejan sin aliento… Se trabajan los componentes clave de la aptitud física: la fuerza muscular, la flexibilidad, el equilibrio y, en menor grado pero también, el acondicionamiento aeróbico.

El tai chi fortalece tanto las extremidades inferiores como las superiores así como los músculos de la base de la espalda y el abdomen.

 ¡Vamos a una clase de Tai chi en Fuerteventura (Centro Catalia)!

Los movimientos son lentos, fluidos, acompasados. ¡ufff qué difícil resulta a veces realizar esos movimientos lentos! Llegamos corriendo del trabajo o de dejar a los niños con alguien que nos los cuide, vamos corriendo, entramos corriendo al vestidor, corriendo al dojo y aunque realizamos ejercicios de estiramientos muchas veces entrar en la práctica lenta y pausada… es una tarea ardua, pero ahí está el beneficio de la práctica del Tai chi: aprender a unir  mente, cuerpo y espíritu.

Iniciamos la postura de vacío o Wu ji, hombros relajados, tratando de vaciar el cuerpo y la mente y …!se produce el milagro! : Reconectamos con nosotros mismos. En el silencio del dojo, nos olvidamos del trabajo, de los niños, de las prisas. Solo estamos nosotros y Tai chi. Mantenemos el foco de atención en el ahora; esto es un reto impresionante, la mente no nos lo pone fácil, pero la práctica del Tai chi nos lo exige; si no lo conseguimos nos equivocamos, Aprendemos a no tener mayor objetivo que lo que estamos haciendo en ese momento, lo cual hace que nos relajemos, que no suframos, porque ahora, en este instante estamos practicando Tai chi

Comenzamos la forma y, entramos en un estado tranquilo, relajado, acompasado siendo conscientes de cómo colocamos cada mano, cada pie, con la espalda recta, los hombros aflojados y la respiración, al compás del moviendo, es lenta y relajada.

Nos sentimos parte de una unidad, somos uno con el grupo, a veces alguien se despista, ese día no le ha resultado fácil vaciar la mente y se equivoca, nos reímos sabemos lo difícil que nos resulta a veces dejar el  trasiego de la vida fuera del dojo. Centrarnos en la práctica del Tai chi , reconocer que nos equivocamos, que nos cuesta realizar la forma y reírnos de nosotros mismo también forma parte del aprendizaje de Tai chi .

 Taichi Fuerteventura_mano

El mono

Hoy nos taca también Chi kung. No paramos de reírnos al realizar la postura del mono; nos resulta gracioso y complicado, todos nos reímos, parece tan sencillo, pero no hay forma de cogerle el truquillo, bueno otro día será, estamos aprendiendo.

Al final, la meditación: cada uno coge un cojín, busca su espacio, mirando a la pared( esto me recuerda a cuando nos castigaban en el cole ). Nos tomamos unos minutos para vaciar la mente sin la ayuda del Tai chi. Solo nosotros y nuestra mente. Seguimos retando a la mente y hoy me lo pone difícil ¡hoy me ha hecho crear toda la lista de la compra de mañana! Bueno, a ver si lo consigo otro día; dicen que la práctica es la enseñanza. Tai chí Chuan es, sobre todo, la experiencia de practicar, o sea, hacer, Tai chi , y desde luego, la única manera de saber qué es el Tai chi es: practicarlo.

Suena la campana. Tiempo de salir del estado meditativo. El tiempo ha pasado, volando. Nos recogemos en silencio como tratando de imprimir la paz que nos invade en nuestro interior… Nuestra mirada es más clara, nuestros sentidos más despiertos. Estamos listos para regresar al mundo ligeros y renovados.

El Tai Chi, además de ser un método eficaz para mejorar nuestra salud y nuestra vitalidad, nos ayuda también a mejorarnos como personas, para ser más conscientes y con la serenidad necesaria para convivir en armonía.

 En Japón, se dice que algo se hace con un verdadero sable cuando se realiza con absoluta seriedad. Entonces, si hacemos del Tai Chi algo cotidiano y no lo confundimos sólo con la ejecución correcta de las formas, estaremos recreando una de las más famosas vías del hombre, la vía del samurai, la vía del caballero. No deben quedarse los valores del Tai Chi sólo en el lugar de la práctica, sino que debemos llevarlos a nuestro mundo

 “El agua que fluye jamás se estanca, y las bisagras de una puerta transitada jamás se oxidan. Esto se debe al movimiento. El mismo principio se aplica a la esencia y a la energía. Si el cuerpo no se mueve, la esencia no fluye. Cuando la esencia no fluye, la energía se estanca”.Confucio

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Tai Chi Postura Wu Ji

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Entre las posturas básicas de Tai Chi y Chi kung , se halla la postura llamada Wu ji (pronunciado Wu Chi), a la que por su sencillez no se le presta excesiva atención, pero a la que se debe dar la misma  importancia que a las demás , tanto en su comprensión como en su ejecución.
La postura Wu Ji, es la postura de preparación al movimiento, es una postura donde cuerpo y mente se encuentran en un estado neutro, no debe existir movimiento ni pensamiento.
La finalidad de estar en Wu Ji, sea para la práctica del Tai Chi como para ejercicios de Chi kung , es lograr el vacío interior para facilitar la libre circulación y nutrición del Qi y el desbloqueo de los canales.
Para lograr alcanzar el vacío, la mente tiene que estar en calma y el cuerpo totalmente relajado, esto se consigue prestando atención a la posición del cuerpo, a la respiración y a la relajación de la mente.

taichi_fuerteventura

Centro catalia -taichi Fuerteventura

De pie, inmóvil, tratando de vaciar el cuerpo y la mente, se deben alinear los puntos Baihui en lo alto de la cabeza, Huiyin en el perineo y Yongquan en la base de los pies. Para ello los pies deben estar paralelos, con una separación similar al ancho de los hombros, las piernas han de estar ligeramente flexionadas, y el peso del cuerpo distribuido de manera uniforme en ambos pies, se debe tener la sensación de estar bien enraizado en el suelo .
El centro de gravedad debe estar en la línea central del cuerpo por lo que es necesario recoger ligeramente el vientre, relajar el pecho y retrotraer levemente el sacro.
Una vez hemos tomado conciencia de la postura y del espacio que ocupamos, vamos a dedicar especial atención a la relajación de los hombros, codos, muñecas, rodillas, tobillos y a la columna vertebral. Los brazos caen de manera natural a los lados del cuerpo tocando levemente con la yema de los dedos el lateral de cada pierna. Estos se separan levemente, estirados pero sin tensión y con los pulgares próximos a los demás dedos.
— La cabeza ha de permanecer erguida pero libre de tensión, el cuello relajado, los músculos de la cara igualmente relajados, con la boca sin apretar los dientes, la lengua debe tocar la parte superior del palada, los ojos pueden permanecer cerrados o con la mirada serena hacia el horizonte o hacia abajo. Hay que dejar caer la barbilla, pero solo ligeramente con el fin de evitar oprimir la parte delantera de la garganta.
— Manteniendo esta postura se ha de respirar de una manera natural, lenta y profundamente centrándose en el Dan Tian, sin forzar al aire a entrar o salir, buscando el silencio interior, el vacío, la quietud, se observa la relajación del cuerpo en todas sus partes, tratando de relajar aquellos puntos en los que se observe tensión.
— La observación de la relajación muscular, el aquietamiento de la mente y la suavidad de la respiración deben inducir a la concentración interior, a la manifestación del vacío y a la falta de intención que favorezca la concentración en el manejo interno de la energía.

«Sin forma, sin imagen: olvidando mi ego;
Todo mi cuerpo es transparente y vacío:
Lo exterior y lo interior son una sola cosa.
Respondo a todo con naturalidad:(Song Shuming)

Baihui

tiachifuerteventura14Baihui “Cien reuniones” es un punto importante de energía en la parte superior de la cabeza.

Bai Hui es el punto más alto, en el cuerpo físico, es una fuente energética continua.
Su nombre se refiere a la idea de que es el punto de encuentro de todos los canales Yang de la parte superior del cuerpo (más el canal del hígado). Es el lugar de encuentro de los 6 meridianos yang,  Está ubicado en la intersección de una línea trazada a partir de la nariz, y una línea dibujada de oreja a oreja.
En cualquier caso, es una puerta importante en la “Órbita Microcósmica” de los canales Renmai y Dumai. En la visión china del mundo, el ser humano es visto como puente entre el Cielo y la Tierra. Como Baihui está en el vértice del círculo se ve como una conexión directa al cielo. Uno se conecta al cielo a través de Baihui y con la Tierra a través de los Yongquan en la planta de los pies, mediante el control del Dantian inferior (ubicado debajo del ombligo).
En acupuntura estimulando suavemente este punto se obtiene un mayor nivel de energía y una mejor concentración mental y mayor relajación al mismo tiempo. Por lo tanto, se selecciona para tratar la fatiga crónica, la mala concentración mental y la memoria. Este es también un punto que se utiliza para reforzar las funciones endocrinas. Por lo tanto, se utiliza con frecuencia en el hipotiroidismo, debilidad hormona, y las insuficiencias adrenales. Como uno de los puntos más altos del cuerpo, se considera como el punto principal de todas las glándulas endocrinas y el sistema nervioso.

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Flor de Bach Mimulus

La descripción del Dr. Bach
El miedo a las cosas mundanas, enfermedad, dolor, accidentes, la pobreza, de la oscuridad, a estar solo, de la desgracia. Los temores de la vida cotidiana. Estas personas llevan en silencio y en secreto su temor, no hablan abiertamente sobre ello con los demás.
-Los Doce Curadores y Otros Remediosmimulus_centrocatalia

Palabras claves:
Miedo o temor de origen conocido, timidez, temor a la evaluación negativa, inseguridad, introversión, evitación, sentimiento de inferioridad,
Mimulus como Flor de personalidad:
Cuando hablamos de Mimulus en su estado negativizado, hablamos de una persona tímida y reservada, vergonzosa, insegura, vulnerable y por lo general introvertida de constitución sensible, se angustia fácilmente ante situaciones para las que no se siente capacitado, se aísla por temor al rechazo y depende excesivamente de la opinión de los demás.
El pesimismo y la negatividad impregnan la vida de Mimulus, existe un temor exagerado a sufrir cualquier tipo de humillación, tiene temor ante una evolución negativa a ser rechazado, no se relaciona en profundidad con nadie, a menos que este seguro de agradarle y de ser aceptado, la presencia de desconocidos o situaciones nuevas merma su vitalidad, esta susceptibilidad le genera un gran gasto de energía, en un intento imposible de mantener todo controlado para así obtener algo de seguridad.
Mimulus necesita garantías para asumir el riesgo que para el supone la relación con los demás, cuándo no puede evitar enfrentarse a circunstancias para las que no se siente preparado , como hablar en público, o asistir a una reunión social, puede caer en bloqueos de pánico o desarrollar cualquier síntoma que lo exima del reto.
Mimulus puede estar dispuesto a renunciar a promociones laborales, empleos, relaciones afectivas, con tal de no afrontar la situación. Se centran en la seguridad de su entorno, lo que hace que muchas veces se retire a su mundo privado en el que encuentra protección.Emocionalmente es muy reservado y reprimido, es muy poco proclive a expresar sus sentimientos, sobre todo el hombre.
Por lo general son personas con una baja autoestima, calladas, cuando ríen lo hacen emitiendo una risa silenciosa o nerviosa, evitan las confrontaciones a toda costa, son personas hipersensibles les molesta el ruido.
Muchas cosas que para los demás resultan corrientes, como llamar por teléfono, preguntar una dirección o entrar a comprar el pan en un sitio donde no lo conocen, para ellos puede representar una gran fuente de ansiedad.
Encuentran seguridad en la soledad, aunque no les gusta
La gran contradicción de Mimulus es, que es una persona muy emocional, extraordinariamente sensible, tiene la necesidad de relacionarse, necesita intimar, amar y disfrutar de la vida social.
La persona Mimulus pasa buena parte de su tiempo preocupada y pensando, adelantándose con el pensamiento a los sucesos, intentando prevenir y controlar lo que ocurrirá, está enfrascada en temores anticipatorios,casi siempre relacionados con los problemas originados en las relaciones interpersonales.
Muchos Mimulus han aprendido que una determinada dosis de alcohol o alguna droga bajan su nivel de ansiedad y los desinhibe, mejorando su sociabilidad, se vuelven más divertidos e incluso atrevidos.
Mimulus tiene tendencia a la depresión propiciada por su introversión, pesimismo, tristeza, aislamiento y naturalmente por su falta de habilidades sociales, y recursos para afrontar la vida cotidiana.
Entre las patologías más frecuentes se podrían citar las siguientes, aunque lo predominante sea la ansiedad en sus diversas manifestaciones: fobias, ansiedad generalizada, crisis de pánico, depresiones, úlceras, gastritis crónica, asma, psoriasis, muchos de ellos son hipocondríacos.
Hay Mimulus capaces de disimular su estado Mimulus negativo y en la vida cotidiana se muestran vigorosos y extrovertidos, solo cuando nos percatamos un poco, veremos que en realidad son reservados y sensibles en su fuero interno.
Con frecuencia este rasgo caracteriza a artistas, músicos, actores y pintores.

Los Mimulus pueden ser creativos y hábiles en aficiones y profesiones que desarrollen en solitario.
Algunos Mimulus también desarrollan conductas prepotentes y dictatoriales sobre todo en el medio familias (Vine).
Otros se instalan en un temor exagerado a que les ocurra alguna desgracia a sus seres queridos (Red Chestnut).
Otros justificaran su falta de logros y frustración en la animadversión del entorno y se mostraran amargados y rencorosos (Willow)
Muchos rodeados de un ambiente excesivamente aprensivo y temeroso de las asechanzas externas, desarrollaran un considerable miedo a contagiarse de hipotéticas enfermedades (Crab Apple).
Muchos Mimulus en un entorno favorable mejoran con la edad y como no con la terapia floral.
Mimulus es la flor que saca a la luz el valor y la fuerza en este tipo de personas, de tal manera que puedan enfrentarse a los retos del día a día equilibradamente.
Mimulus como estado circunstancial.
Los temores de la vida cotidiana, miedos específicos que podemos definir.
Ejemplos de situaciones donde se puede trabajar con Mimulus
Miedo a las enfermedades concretas, miedo al dolor y al sufrimiento, miedo a ingresar en un hospital
Miedo a perros, insectos, ratones.
Miedo a situaciones puntuales: despidos, miedo a las discusiones por el gasto del dinero, exámenes, hablar en público, ir al médico, subir en un ascensor, volar en avión, estar en espacios cerrados, entrevista de trabajo, miedo ante la vida, hacia las nuevas circunstancias de la vida. Paro, separación, jubilación, miedo al futuro.

 
Fuentes:flores de Bach 38 descripciones dinámicas(Dr. Ricardo Orozco)
Edward Bach-M.B., B.S., M.R.C.S., L.R.C.P., D.P.H.
Los doce curadores y otros remedios- La edición definitiva

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Fatema Mernissi: El harén de las mujeres occidentales es la talla 38

El sometimiento a regímenes alimenticios es el sedante político más potente de la historia de las mujeres; una población silenciosamente trastornada es una población muy fácil de manejar” Naomi Wolf

Acabo de leer este articulo en Internet, en el enlace que se indica al final del post podéis ver el original, y me gustó tanto que quería compartirlo con vosotras. Considero que es un texto muy interesante que invita a la reflexión y no le falta razón al preguntarse si la libertad de las mujeres occidentales es real o ficticia. ¿Puede una mujer de una talla “grande” no sentirse humillada en algún momento de su vida por el simple hecho de usar esta talla? ¿Puede una mujer salir a la calle sin depilarse las piernas y aun así sentirse guapa? ¿Por qué el sentirse bien con uno mismo, en el caso de las mujeres, siempre se liga más al aspecto físico? ¿Por qué estas limitaciones no las sienten los hombres? ¿Es cuestión de herencia histórica o, por el contrario, sigue siendo una actitud contemporánea?¿Es realmente un control de la sociedad hacia la mujer?¿porque muchas mujeres entran en este circulo vicioso?

Era la primera vez que me decían semejante estupidez respecto a mi talla. Los piropos a mis caderas anchas que me han dicho los hombres por las calles marroquíes me habían llevado a creer durante años que todo el planeta pensaba lo mismo. Es cierto que con la edad cada vez voy oyendo menos piropos al pasar por la medina, y claro que me he dado cuenta de que el silencio es mayor ahora cuando camino por los bazares. Pero hace tiempo que aprendí a no buscar en el mundo exterior formas de reafirmar la seguridad en mí misma, dado que mis rasgos nunca han encajado en los estándares locales de belleza y he tenido que defenderme en varias ocasiones de los comentarios ofensivos por parte de algunos hombres que me llamaban zirafa (o sea, jirafa) por culpa de mi cuello demasiado largo. En realidad, paradójicamente, cuando me fui a estudiar a Rabat descubrí que mi principal atractivo a ojos de los demás residía justo en la confianza narcisista que había desarrollado con el fin de protegerme de lo que llegué a considerar como “el chantaje de la belleza”. Mis compañeros no podían creerse que me importara un comino lo que pensaran de mi aspecto físico. “Mira, querido Karim, lo único que necesito para sobrevivir es pan, aceitunas y sardinas. Que pienses que tengo el cuello demasiado largo es asunto tuyo, no mío.” En cualquier caso, en una medina ni los comentarios sobre la belleza ni los piropos son algo definitivo o serio; todo se puede negociar. Pero en aquellos grandes almacenes norteamericanos la cosa parecía diferente.

Debo confesar que en aquel entorno neoyorquino perdí mi acostumbrada confianza. No es que me sienta segura de mí misma en todo momento, pero tampoco voy por la calle o por los pasillos de la universidad dudando sobre qué pensarán de mí los demás. Por supuesto, cuando oigo un piropo mi ego crece igual que un soufflé de queso, pero en general no espero demasiado. Hay mañanas en que me veo fea, si me siento cansada o pachucha, pero otros días me encuentro maravillosa solo porque hace sol o porque he conseguido escribir un párrafo bueno. Y de pronto, en aquella tienda norteamericana tan grande y silenciosa, en la que había entrado con aire triunfal gozando de mi legítimo status de consumidora soberana dispuesta a gastar dinero, me sentí atacada de una forma brutal. Mis caderas, hasta el momento símbolo de una madurez serena y desinhibida, repentinamente eran condenadas como una deformación.

-Y ¿se puede saber quién establece lo que es normal y lo que no? -pregunté a la dependienta como queriendo recuperar algo de mi seguridad si ponía a prueba las reglas establecidas. Jamás dejo que nadie me evalúe y decida si soy guapa o no, quizá porque de niña, en Fez, no encajaba en los moldes de belleza y siempre me estaban diciendo que era demasiado alta, demasiado flaca, que tenía los pómulos demasiado marcados y los ojos demasiado rasgados, en una ciudad tradicional donde se elogiaba a las muchachas regordetas y con cara de pan. Mi madre siempre estaba lamentándose de que nunca encontraría marido, por lo que me animaba a estudiar y a aprender toda clase de habilidades, desde narrar cuentos hasta bordar, si es que quería sobrevivir en este mundo. Yo siempre le decía: Si Alá me ha hecho así, ¿cómo puede haberse equivocado, madre? Aquello la dejaba callada una temporadita, pues si me replicaba, mi pobre madre habría estado atacando al mismísimo Señor. Esa táctica de glorificar mi extraño aspecto como si se tratara de un don divino me ayudó no solo a sobrevivir en aquella ciudad tradicional y tan estrecha de miras, sino que además empecé a creérmelo. Casi me volví segura de mí misma. Digo casi porque me di cuenta de que la confianza en uno mismo no es algo tangible y estable, como un brazalete de plata que no cambia por mucho que pasen los años. La confianza en uno mismo es como una lucecita débil que va y viene, por lo que tenemos que cuidarla constantemente. Bastaría que alguien me dijera que soy fea, para tener que cuestionarme de nuevo todo el proceso. Y eso es justo lo que me sucedió en aquellos grandes almacenes norteamericanos.

-¿Y quién ha dicho que todo el mundo deba tener la talla treinta y ocho? -bromeé, sin mencionar la talla treinta y seis, que es la que usa mi sobrina de doce años, delgadísima.
En aquel momento, la señorita me miró con cierta ansiedad.
revista-moda-.-La norma está presente en todas partes, querida mía -dijo-. En las revistas, en la televisión, en los anuncios. Es imposible no verlo. Tenemos a Calvin Klein, Ralph Lauren, Gianni Versace, Giorgio Armani, Mario Valentino, Salvatore Ferragamo, Christian Dior, Yves Saint-Laurent, Christian Lacroix y Jean-Paul Gaultier. Los grandes almacenes siguen la norma de la moda. -Hizo una pausa, para concluir con lo siguiente-: Si aquí se vendiera la talla cuarenta y seis o la cuarenta y ocho, que son probablemente las que usted necesita, nos iríamos a la bancarrota. -Se detuvo un instante y luego me miró con ojos escrutadores-. Pero ¿en qué mundo vive usted, señora? -De repente tuve la sensación fugaz de que podríamos entendernos-. Lo siento, pero no puedo ayudarla, de verdad. -Me dio la impresión de que lo lamentaba realmente. Y de pronto se mostró muy interesada. Se quitó de encima a una clienta que se había acercado para pedirle ayuda-: ¡Busque a otra dependienta! ¿No ve que estoy ocupada? -Parecía querer proseguir con nuestra conversación unos minutos más.

Fue entonces cuando me di cuenta de que debía de tener mi edad, cincuenta y muchos. Pero, a diferencia del mío, su cuerpo era esbelto como el de una adolescente. Su vestido Chanel por encima de la rodilla, en color azul marino, tenía el típico cuello de seda blanca, reminiscencia de la modesta elegancia católica de las jovencitas de la aristocracia francesa de principios de siglo. Un fino cinturón de perlas realzaba la delgadez de su talle. Con aquel pelo corto de rizos estudiados, y su sofisticado maquillaje, a primera vista me había parecido que tenía la mitad de años que yo.

-Pues vengo de un país donde no existen las tallas en la ropa de mujer -repliqué-. Yo misma me compro la tela, y la costurera del barrio o un artesano me hace la falda que le pido, de seda o de cuero. Me toman las medidas en cada visita. Ni la costurera ni yo sabemos nunca cuál es la talla de la falda que me va a hacer. Mientras la cose, vamos descubriéndolo. En Marruecos, mientras pague los impuestos, a nadie le importa cuál sea mi talla. De hecho, si quiere que le diga la verdad, no tengo ni idea de qué talla uso. La señorita se echó a reir realmente divertida, y me dijo que debería hacer publicidad de mi país, que le parecía un paraíso para las mujeres trabajadoras y estresadas.
-¿Quiere usted decir que no vigila su peso? –me preguntó con cierta incredulidad. Tras un breve silencio, añadió en voz alta pero como si estuviera hablando consigo misma-: Muchas mujeres que tienen puestos de trabajo muy bien pagados, relacionados con el mundo de la moda, podrían verse de patitas en la calle si no siguieran una dieta estricta.

Sus palabras eran tan claras y la amenaza que implicaban tenían tal carga de crueldad que me di cuenta por primera vez de que quizá la talla treinta y ocho fuera una restricción aún más violenta que el velo musulmán. Me despedí de ella, para no entretenerla por más tiempo y para no meterla en una conversación tal vez demasiado emocional y no muy bienvenida, en un intercambio de confidencias sobre los recortes de salario debidos a la edad. Probablemente habría alguna cámara de seguridad grabándonos en esos momentos.
Sí, pensé, acababa de encontrar la respuesta a mi enigma. A diferencia del hombre musulmán, que establece su dominación por medio del uso del espacio (excluyendo a la mujer de la arena pública), el occidental manipula el tiempo y la luz. Este último afirma que una mujer es bella solo cuando aparenta tener catorce años. Si una comete la osadía de aparentar los cincuenta o, peor aún, los sesenta, resulta simplemente inaceptable. Al dar el máximo de importancia a esa imagen de niña barbiecarne2y fijarla en la iconografía como ideal de belleza, condena a la invisibilidad a la mujer madura. De hecho, el occidental moderno refuerza así las teorías sostenidas por Immanuel Kant en el siglo XVIII. Las mujeres deben aparentar que son bellas, lo cual no deja de ser infantil y estúpido. Si una mujer aparenta madurez y seguridad en sí misma, y por lo tanto no se avergüenza de unas caderas anchas como las mías, se la condena por fea. Así pues, la frontera del harén europeo separa una belleza juvenil de una madurez que se considera de mal gusto.

Sin embargo, las actitudes occidentales son más peligrosas y taimadas que las musulmanas porque el arma utilizada contra las mujeres es el tiempo. El tiempo es algo menos visible, más fluido que el espacio. El occidental congela con focos e imágenes publicitarias la belleza femenina en forma de niñez idealizada y obliga a las mujeres a percibir la edad, es decir, el paso natural de los años, como una devaluación vergonzante. ¡Ahora resulta que soy un dinosaurio!, me dije en voz alta casi sin darme cuenta, mientras recorría las filas de faldas de la tienda con la esperanza de demostrarle a la señorita que estaba equivocada. Pero al cabo de media hora tuve que reconocer que no iba a encontrar nada que me valiera. Este chador occidental, cortado según el patrón del tiempo, resultaba más disparatado que el fabricado con el espacio, el que imponen los ayatolás.
La violencia que implica esta frontera característica del mundo occidental es menos visible porque no se ataca directamente la edad, sino que se enmascara como opción estética. En efecto, en aquella tienda no solo me sentí repentinamente horrorosa, sino también inútil. Mientras los ayatolás consideran a la mujer según el uso que haga del velo, en Occidente son sus caderas orondas las que la señalan y marginan. Este tipo de mujer bordea la inexistencia. Al ensalzar solo a la mujer prepubescente, el hombre occidental impone otra clase de velo a las mujeres de mi edad, nos tapa bien con el chador de la fealdad. Solo de pensarlo siento escalofríos. Es como marcarnos la piel con esa frontera invisible.

La costumbre china de vendar los pies de las mujeres funciona exactamente igual: los hombres consideraban bellas solo a las que tuvieran los pies de una niña. No es que los chinos obligaran a las mujeres a ponerse vendajes en los pies para detener su crecimiento normal. Simplemente definían el ideal de belleza. En la China feudal, una mujer conseguía ser bella si sacrificaba voluntariamente su derecho a moverse, al mutilarse los pies para demostrar que el único objetivo de su vida era agradar al hombre. De este modo, si tengo la intención de encontrar una falda elegante diseñada para una mujer guapa, se supone que debería reducir el tamaño de mis caderas para caber en la talla treinta y ocho. Las musulmanas nos sometemos al ayuno solo durante el mes del ramadán, pero es que las desgraciadas occidentales tienen que estar a dieta los doce meses del año. Quelle horreur! , me repetía sin cesar, mientras contemplaba a las señoras norteamericanas comprando ropa en aquella tienda. Todas las que tenían mi edad parecían adolescentes rebosantes de juventud.

En la China feudal, una mujer conseguía ser bella si sacrificaba voluntariamenmujer chinate su derecho a moverse, al mutilarse los pies para demostrar que el único objetivo de su vida era agradar al hombre.

Según Naomi Wolf, durante los años noventa la talla exigida a las modelos se redujo de forma drástica. “Hace una generación, la modelo típica pesaba un 8 por 100 menos que la mujer media norteamericana, mientras que hoy la diferencia es de un 23 por 100… El peso de Miss America cayó en picado, y el de la modelo típica de Playboy playmates se redujo de un 11 por 100 por debajo del peso medio en 1970 a un 17 por 100 de diferencia ocho años después” 1. Según esta autora, la reducción de la talla ideal es una de las causas de la anorexia y de otros problemas de salud. ” (…) la extensión de los desórdenes en la alimentación creció de manera exponencial, mientras aparecieron muchas neurosis relacionadas con la comida y el peso que hicieron perder el sentido del control a muchas mujeres” 2.

De repente, el misterio del “harén europeo” cobró sentido ante mí. En esta parte del mundo, el arma empleada es ensalzar la juventud a toda costa, y condenar el envejecimiento. En Nueva York se recurre a la dimensión temporal contra las mujeres, igual que en Teherán el ayatolá iraní usa la dimensión espacial con la intención de que las mujeres se sientan fuera de lugar e inoportunas. El objetivo es el mismo en ambos casos. Las occidentales que viven en su tiempo, adquieren experiencia con la edad y alcanzan la madurez son consideradas feas por parte de los profetas de la moda, igual que las iraníes que osan aparecer en el espacio público.

22222El poder del hombre occidental reside en dictar cómo debe vestirse la mujer y qué aspecto debe tener. Es el hombre quien controla toda la industria de la moda, desde la cosmética hasta la ropa interior. Me di cuenta de que Occidente es la única parte del mundo donde las cuestiones de la moda femenina son un negocio dirigido por hombres.

En países como Marruecos la moda es cosa de mujeres. Pero esto no es así en Occidente. Naomi Wolf explica que los hombres controlan una inmensa parafernalia de productos casi fetiche: “Una serie de industrias poderosísimas (la industria alimentaria, con ganancias de 33.000 millones de dólares al año; la industria de la cosmética, con 20.000 millones; la de la cirugía plástica, con 300 millones; y la industria de la pornografía, con beneficios anuales de 7.000 millones de dólares) han prosperado gracias a las sumas de dinero que genera la ansiedad inconsciente, y a través de la cultura de masas son capaces, a su vez, de usar, estimular y reforzar la alucinación, en una espiral económica que crece y crece sin cesar” 3.

Pero ¿cómo funciona este sistema? ¿Por qué lo toleran las mujeres? De todas las explicaciones posibles, la que más me gustó fue la del sociólogo francés Pierre Bourdieu. En su último libro, La domination masculine. “La violencia simbólica es una forma de ejercer el poder, que repercute directamente sobre el cuerpo de la persona, como por arte de magia, sin constricciones físicas aparentes. Pero esta magia solo funciona porque activa códigos ocultos en las capas más profundas”4. Leyendo a Bourdieu tuve la sensación de empezar a comprender mejor la psique de los hombres occidentales. Bourdieu explica que, debido a que las industrias de la cosmética y de la moda no son más que la punta del iceberg, da la sensación de que la predisposición de las mujeres a asumir los dictados impuestos por aquellas es una actitud que no les exige esfuerzo alguno, como si fuera natural. De otro modo resultaría imposible entender por qué las mujeres se menosprecian tan espontáneamente. Bourdieu se plantea por qué las propias mujeres se hacen la vida tan difícil, al escoger que su pareja sea siempre más alta o mayor que ellas, por ejemplo. “La mayoría de las francesas desean tener por marido a un hombre mayor que ellas y que además, lo cual es totalmente coherente, sea más grande que ellas, en cuanto a lo referente al tamaño”5.
Atrapadas en esta sumisión hechizante, característica de la violencia simbólica inscrita en las capas misteriosas de la carne, las mujeres renuncian a “los signos comunes de jerarquía sexual” (“les signes ordinaires de la hiérarchie sexuelle”), tales como el envejecimiento y un cuerpo que engorda. Bourdieu insiste en que solo comprenderemos cuánta fuerza implican esta “violencia simbólica” y su embrujo si tenemos en cuenta esta conexión entre unas instituciones serias y la industria, aparentemente frívola, de la belleza” 6.

Bordieu insiste en lo importante del matiz de “simbólico” del concepto clave que lleva ya décadas intentando introducir con gran tesón en los análisis de mercado, al referirse a “l´économie des biens symboliques”, donde se distancia tanto del discurso económico estrictamente materialista como del etnográfico, al introducir la subjetividad de los actores allí donde los intercambios tienen que ver con la relación de dominación y que explica el carácter mágico de la obediencia de las mujeres a los códigos cosméticos y de la moda, tan constrictivos.
“Al tomar la palabra “simbólico” en uno de sus sentidos más comunes, quizá pueda pensarse que subrayar la “violencia simbólica” sea minimizar el papel de la violencia física y (hacer) olvidar que existen mujeres golpeadas, violadas y explotadas, o, lo que sería peor aún, disculpar a los hombres que recurren a esta forma de violencia. Evidentemente, no es esa mi intención. Al entender el adjetivo “simbólica”, como opuesto a “real” o “efectiva”, podríamos suponer que la violencia simbólica es una violencia puramente “espiritual” y, en definitiva, sin efectos reales. Esta es la distinción ingenua, propia de un materialismo primario, que la teoría materialista de los bienes simbólicos (en cuya elaboración llevo trabajando ya varios años) trata de destruir, suplantándola por la objetividad de la experiencia subjetiva de las relaciones de dominación. Otro malentendido consiste en creer que la referencia a la etnología, cuyas funciones heurísticas he tratado de exponer aquí, es supuestamente un medio de restaurar, bajo una apariencia científica, el mito del “eterno femenino” (o masculino) o, aún más grave, de eternizar la estructura de dominación masculina al describirla como invariable y eterna. Por lo tanto, lejos de afirmar que las estructuras de dominación son a históricas, trataré de establecer que son, más bien, el producto de un trabajo incesante (por lo tanto, histórico) de reproducción al que contribuyen los agentes particulares (esto es: los hombres, con armas como la violencia física y la violencia simbólica) y las instituciones (familia, iglesia, escuela, Estado)”7.

 En cuanto entendí cómo funciona esta sumisión mágica empecé a sentirme bastante aliviada porque los ayatolás conservadores aún no tienen ni idea de su existencia. Si así fuera, no dudarían en pasarse a estos métodos sofisticados, pues resultan mucho más eficaces a la hora de impedir el avance de la igualdad entre los sexos. Prohibir que coma todo lo que desee y que me harte de tagine (mejor si es en cazuela de barro, con lo que la carne y la verdura pueden estar cociéndose durante horas sobre un fuego de carbón) sería, sin duda alguna, la mejor manera de paralizar mi capacidad pensante.

Tanto Naomi Wolf como Pierre Bourdieu han llegado a la conclusión de que hoy por hoy los códigos basados en el físico paralizan la capacidad de las mujeres occidentales de competir por el poder, por mucho que parezcan abiertas las posibilidades de acceder a la educación y a mejoras salariales. “Una obsesión cultural con la delgadez femenina no tiene nada que ver con obsesionarse con la belleza femenina” explica Wolf. Es más bien “una obsesión con la obediencia de las mujeres. El sometimiento a regímenes alimenticios es el sedante político más potente de la historia de las mujeres; una población silenciosamente trastornada es una población muy fácil de manejar”8. Wolf afirma que las investigaciones han “confirmado lo que la mayoría de las mujeres ya sabían de sobra: que la preocupación con el peso conduce a un “colapso virtual de la autoestima y del sentido de la efectividad” y que (…) una “restricción calórica prolongada y periódica” resulta en una personalidad especial, caracterizada por “pasividad, ansiedad y cambios emocionales bruscos”9. De modo similar, Bourdieu, que se ha dedicado más bien a desentrañar cómo este mito graba a fuego sus inscripciones sobre la piel misma, llega a reconocer que el estar constantemente recordándole a una mujer en un espacio público su apariencia física la desestabiliza emocionalmente, debido a que la reduce a mero objeto de exposición.

“Al confinar a las mujeres al status de objetos simbólicos que siempre serán mirados y percibidos por el otro, la dominación masculina (…) las coloca en un estado de inseguridad constante. (…) Tienen que luchar sin cesar por resultar atractivas, bellas y siempre disponibles”10.

 Al sufrir dicho estado de congelación como objeto pasivo cuya mera existencia depende de la mirada de su poseedor, las mujeres occidentales de hoy, con estudios y formación, se encuentran en la misma tesitura que las esclavas de un harén.
-¡Gracias, Alá, por ahorrarme la tiranía del harén de la talla treinta y ocho! -murmuraba sin cesar, en mi asiento del vuelo entre París y Casablanca. Estaba deseando llegar a casa-. Menos mal que el profesor Benkiki no sabe nada de tallas. Y, menos aún, de la talla treinta y ocho. ¡Qué espanto si a los fundamentalistas les diera por imponer no solo el velo, sino también la talla treinta y ocho!

¿Es posible organizar una manifestación política creíble y salir a las calles a protestar y gritar que se nos han pisoteado los derechos humanos porque no es posible encontrar la falda que una busca?

Fatema Mernissi1Fatema Mernissi, nacida en Fez en 1940, estudió Ciencias Políticas y fue becada por la Sorbona para un doctorado en la universidad de Brandeis, Estados Unidos. Historiadora, ensayista, doctora en sociología y profesora en la Universidad Mohamed V de Rabat. También ha sido asesora de varios organismos como la UNESCO o la BIT. Es una de las intelectuales marroquíes más conocidas en Europa, destacando por su defensa de los derechos de la mujer y por ser una autoridad mundial en estudios de El Corán, así como por el estudio del impacto de las nuevas tecnologías en el mundo islámico.

Mernissi defiende un concepto humanista donde las mujeres tienen que asumir su papel luchando con la palabra, el arma principal para lograr la igualdad, y un enfoque por la lucha por los derechos humanos y la revolución a través de la mejora de las habilidades de comunicación.

En 2003 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, junto a Susan Sontag.

Fuente: Fatema Mernissi,El harén de las mujeres occidentales es la talla 38 (Capítulo 13). El harén en Occidente, 2000.

1,2,3,8 y 9 Naomi Wolf, The Beauty Mith How Images of Beauty are Used Against Women, Nueva York, 1991.
4,5,6,7 y 10 Pierre Bourdieu, La domination masculine, 1988.

https://salvajenomadaymujer.wordpress.com/2014/04/18/fatema-mernissi-el-haren-de-las-mujeres-occidentales-es-la-talla-38/

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Dormid con ellos (receta de psiquiatra infantil)

Ibone Olza

Así es. En mi consulta de psiquiatría infantil a menudo me encuentro con madres y padres que medio avergonzados terminan confesándolo todo. “Es que …todavía…a veces…no lo puede evitar…en medio de la noche…de vez en cuando…casi siempre… duerme con nosotros”. Se refieren a su hijo o hija, habitualmente de uno,  dos, tres, cuatro o cinco años, o más raramente mayor de esa edad.

Entonces les miro fijamente y tras un par de segundos de sonrisa por mi parte se lo digo: ¡MUY BIEN!. Estupendo. Fenomenal. ¡Qué suerte! ¡Qué gusto!

Claro que sí. A veces el único problema es que duermen en camas pequeñas, no pensadas para el colecho. Entonces mi receta es sencilla: conseguid una cama más grande, 2mx2m a ser posible, o juntad varias camas, o echad los colchones al suelo…lo que sea, pero con sitio para todos.

Otras veces es al revés. Cuando vienen niños y…

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Mujer Semilla (menopausia)

utero_mujerEn las culturas celtas, la joven doncella se considera la flor, la madre se considera el fruto, y la mujer mayor la semilla.

La semilla es esa parte que contiene en su interior el conocimiento y el potencial de todas las demás partes. El papel de la mujer posmenopáusica es continuar adelante y volver a sembrar la comunidad con su semilla concentrada de verdad y sabiduría. En algunas comunidades indígenas se pensaba que las mujeres menopáusicas retenían su sangre sabia en lugar de expulsarla cíclicamente, y por lo tanto se las consideraba más poderosas que a las mujeres que menstruaban.

En esas culturas, una mujer no podía ser chamana mientras no hubiera pasado la menopausia. Tamara Slayton observa: «Entendida y apoyada, la menopausia ofrece a la mujer el paso siguiente de iniciación en el poder personal. Como parte del tabú menstrual, aún existente en nuestra cultura, la voz de la mujer menopáusica es temida y negada. Se la hace invisible o se la anima a continuar siendo joven para siempre mediante la terapia hormonal sustitutiva u otras intervenciones médicas. Este distanciamiento cultural de un rito de pasaje vital deja aisladas a las mujeres mayores, haciéndolas sentirse inútiles e impotentes.

En las culturas indígenas, las mujeres menopáusicas «proclamaban la responsabilidad hacia todos los niños, tanto humanos como no humanos, hacia la Tierra y las Leyes de las Buenas Relaciones», señala Slayton. «Esas mujeres mayores poseían un enorme poder y supervisaban todas las decisiones de la tribu. No tenían miedo de decir un firme no a cualquier cosa que no beneficiara la vida. También iniciaban y educaban a las mujeres más jóvenes en ese conocimiento y esa responsabilidad.»

Una vez que la mujer comprenda que el verdadero significado de la menopausia ha sido trastocado y degradado, como muchos otros procesos del cuerpo femenino, será capaz de hacer su propio camino el resto de su vida, fortalecida con una finalidad y una comprensión intuitiva.”

Texto: Dra Christiane Northrup, del libro “Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer”

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